sábado, 3 de julio de 2010

Carta de Unos Peregrinos de Argentina.

Carlos Alberto.


Hace un tiempo, antes del verano, en uno de los foros que suelo visitar, un peregrino Argentino solicitaba ayuda para poder conseguir las credenciales para realizar el Camino de Santiago, gustosa mente me ofrecí para conseguírselas y así mandárselas a Argentina, le adjunte unas flechas de nuestro amigo Edu, para que las pusieran en sus mochilas y solicite que me contara su experiencia, ya que me parecía bien, sobre todo viniendo de tan lejos para realizar un sueño.
Hoy he recibido correo de el, del Argentino y me parece bien el poderla compartir con todos vosotros, no por haberle mandado las credenciales, sino por su forma de ver y vivir ''su Camino''.
Como viereis, hay cosas que no cambian, los que hacemos el Camino las hemos vivido.
La carta es original, tal como el la a mandado.
Un saludo.



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Estimado Joan:

Los peregrinos de Mar del Plata regresaron a su hogar, luego de una experiencia única e inolvidable.
A nuestra partida en Sarria, se nos unió una persona mas que vive en Palma de Mallorca. En definitiva eramos trece. Nuestra primer tarea, difícil por cierto, fue conseguirle una credencial. El resto teníamos listas aquellas que nos habías enviado tan gentilmente. No nos había ido del todo bien en Madrid, y el viaje de Madrid a Lugo y luego a Sarria había sido muy incomodo y complicado. Pero iniciamos el camino con mucha esperanza. Aquel sol de Galicia era una señal de que todo iba a salir muy bien. Enseguida nos cautivo el paisaje: las elevaciones, ese verde de los prados, los bosques, las casitas de piedras, esas Iglesias con tanto misticismo, testigo de tiempos pasados, y esa gente maravillosa que tiene Galjcia, tan bella y servicial, que nos hizo olvidar algún maltrato que nos habían propiciado los madrileños. Nuestras postas fueron Portomarin, Palas de Rei, Arzua, Pedrouzo y finalmente Santiago de Compostela. Alli, al lado de la catedral, presentamos tus credenciales con todos los sellos, que certificaban nuestro camino, y asi recibimos nuestras ansiadas compostelas. Como cierre, fuimos luego al Cabo de Finisterre, donde deje mi calzado en una roca. Queria contarte, además, que las flechas amarillas que nos enviaste, se lucieron en nuestras mochilas, y no falto quien preguntara: donde las compararon?
No he podido hablar mucho con el resto del grupo, porque nos hemos reincorporado a nuestras tareas. En lo que a mi respecta, te puedo contar que fui recorriendo un camino paralelo, un camino por mi interior. No me vas a creer, pero en los dos primeros días, sentí algunas presencias extrañas, particularmente a la noche. Durante el verano me había tatuado en el brazo la cruz de Santiago. En la noche, en Palas de Rei, me desperté con un ardor en el brazo, la cruz parecía que se quemaba, y al cerrar los ojos veía a esas criaturas que se desvanecían y desaparecían. Meditando en el resto del camino, pensé que eran mis propios demonios: prejuicios, malas acciones del pasado, miedos, pecados…….. No te digo que me haya sentido redimido, pero si sentí que había renacido, y que podía enfrentar el resto de mi vida con otra perspectiva, en libertad, con fe y espiritualidad. Te confieso que volvi un poco triste, ya que hubo situaciones dentro de mi grupo que no me gustaron: algunos fueron poco solidarios, otros muy individualistas, tampoco falto el que se levantaba antes para “llegar primero”; pusieron su mirada en la meta y no en el camino; creo que se lo perdieron. Espero que el camino haya dejado en ellos su semilla, y que , en el momento preciso, sepan despertar.
Te escribo esta experiencia, ya que vos me habías pedido que te contara que sentimos en el camino. También me pediste fotos, las tengo, pero no tengo idea de cómo enviártelas, ya que busque en este blog y no encontré la forma. Podes enviarme alguna dirección de email para que pueda mandar las mismas.
Vuelvo a agradecerte tu generosa ayuda y colaboración para nuestro camino, te envió un gran abrazo desde estas latitudes, y espero que sigas en contacto con el camino, tanto el real como el que va por dentro de nosotros.
Un gran saludo

CARLOS ALBERTO BAUTISTA
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Camino Frances-Via Aragonesa.