miércoles, 24 de junio de 2015

Kumano Kodo: La versión japonesa del Camino de Santiago.

Esta ruta es Patrimonio de la Humanidad y está hermanada con la Ruta Jacobea


AKASHIMA


Cuenta la leyenda que en el año 813 un ermitaño llamado Pelayo vio posarse una estrella sobre el bosque Libredón, a pocos kilómetros de Iria Flavia. Se lo comunicó al obispo Teodomiro, y juntos se acercaron al lugar. Allí descubrieron un cementerio romano y una capilla donde descansaban los restos del apóstol Santiago. No deja de ser una leyenda, pero hoy casi todo el mundo repite al visitante que allí está enterrado el apóstol. Años después el Rey de Asturias, Alfonso II el Casto, viajó con su corte a Libredón convirtiéndose así oficialmente en el primer peregrino del Camino de Santiago. Ordenó construir una pequeña iglesia para honrar al santo y ese lugar, conocido como«campo de la estrella» (Compostela), se convertiría en la primera mitad del siglo XI en el principal destino de peregrinación de Europa. Tan importante como Roma o Jerusalén.
En esa época, a 10,755 kilómetros de allí, en la montañosa península de Kii, al sur de Japón, otro camino de peregrinación comenzaba a florecer: el Camino Kumano o Kumano Kodo (en japonés). La región de Kumano ocupa la mitad meridional de esta península y los manuscritos japoneses más antiguos se refieren a él como un lugar sagrado donde hunde sus raíces la religión autóctona del país, el sintoísmo, una forma sofisticada de animismo naturalista, que venera a los «kami» o espíritus de la naturaleza. No huieran podido encontrar mejor paraje para ocultarse. Valles frondosos entre montañas que oscilan entre los mil y dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar, árboles gigantescos que no dejan ver el sol, grandes cascadas. Naturaleza en estado puro a una hora en tren del área metropolitana de Osaka-Kobe, con más de 25 millones de habitantes.
En el año 1052, ya asentado y fusionado el sintoísmo con el budismo procedente de la India, comienza en Japón el periodo «mappo»marcado por una serie de catástrofes naturales, guerras, hambrunas y dictaduras, una época en que los japoneses se consideran incapaces de seguir las enseñanzas del maestro Buda, quien habría perdido buena parte de sus poderes. El emperador Fujiwara no Yurimichi peregrina al santuario Kumano Hongu Taisha para meditar y venerar a los «kami». Busca paz, ánimos y sabiduría para gobernar entre tantas turbulencias. Muchos japoneses han seguido su ejemplo años y siglos después.

PASADO Y PRESENTE

Hoy hay sendas bien trazadas y señalizadas, buenos hospedajes y restaurantes en las áreas de descanso, y una moderna red de comunicaciones para plantarse en Takijiri-oji, puerta de entrada al Kumano Kodo. Pero una vez que el visitante ha llegado a Takijiri-oji (un oji es un santuario secundario de los grandes santuarios) se calza las botas y comienza la caminata, verá que nada ha cambiado en este lugar en los últimos mil años.
Kumano Kodo: La versión japonesa del Camino de Santiago
T. AKASHIMA
Takijiri Oji, es la puerta de entrada a la principal ruta del Camino Kumano
Takijiri-oji es la entrada espiritual a las montañas sagradas. A partir de ahí la ruta se empina para ascender a la comunidad de Takahara, donde podrá disfrutar de sus vistas; la senda prosigue a través de las montañas para comenzar el descenso hasta la aldea de Chikatsuyu. Habrá recorrido 13 kolometros e invertido unas siete horas con descansos incluidos; hay lugares para pasar la noche, pero los caminantes más atrevidos podrían seguir hasta Hosshinmon-oji, que dista 18 kilómetros, siguiendo el viejo camino a través de los parajes de Tsugizakura-oji, con sus impresionantes árboles de 800 años, llamados Nonaka-no-Ipposugi. Tras el paso de Kobiro Toge, la ruta inicia una serie de ascensos y descensos hasta Hosshinmon-oji. Hay alojamientos en la aldea cercana de Hongu y en los baños termales de las inmediaciones.
La ruta de 7 kilómetros desde Hoshinmon-oji hasta el gran santuario de Kumano Hongu Taisha, el más importante de los tres grandes templos que se pueden visitar y en el que confluyen las tres principales rutas de peregrinación, es una buena mezcla de historia y cultura,pueblecitos aislados en las colinas y paradas obligatorias, como la de lacasa de té de Fushiogami-jaya, atendida por voluntarios que sirven café hecho con aguas termales y productos locales.

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