El Ultimo Peregrino

El Ultimo Peregrino

sábado, 24 de abril de 2010

Historia de Una Pinza de Tender Ropa 3ª Parte


Que habrá sido de mis antiguas compañeras de viaje, las añoro mucho, no eran tan pesadas como esta Tau, mira que hay de Vieiras y ella, mi compañera nunca dijo que era la mejor, ni se le paso por la cabeza el decir algo referente a la cantidad que se encuentran por el Camino, nunca dijo que sin ella no seria lo mismo, que los Peregrinos seguían sus pasos para no perderse, al igual que la Flecha Amarilla, mira que te la encuentras en todos los sitios, es la guia del Peregrino junto a la Vieira, con la flecha no te puedes perder nunca, siempre esta en algún sitio para guiarte hacia tu destino, para marcar tu Camino, para no perderte y cuando desfalleces y que parece que no puedes llegar, allí están ellas, allí las encuentras, mudas, silenciosas, prestas en ayudarte sin querer, ni pedir nada a cambio, esas si que trabajan y no como la Tau, simplemente es una Cruz, con su significado si, pero solo una Cruz, ahora mi Cruz, jo der.



Esto se parece ya a la caja en la cual me encontraba yo al principio de mi historia, con mis compañeras apelotonada, pues así esta esto a lo que le llaman la Plaza, no se cabe, mucha gente, empujones, prisas, putas prisas, es un des control generaliza do, palos, bastones, bordones y mucho gentío, gritos, fotos y fotógrafos, todo el mundo quiere ser inmortalizado para el futuro, igual tengo suerte y me sacan en una foto para una revista, digo yo, futuro que ya esta aquí pues, llegan los abrazos y empujones, los encuentros esperados y desespera dos, llantos y lágrimas de alegría y dolor y por que no, desaparición, unos por terminar y otros por que ya piensan en hacer se otro Camino, todos con su final, todos con sus historias, mas o menos como la mía, unos compran recuerdos y otros los venden, unos se buscan y otros no se encuentran, si es que alguna vez se han encontrado o en el Camino o a si mismos, que es por eso que muchos salen al Camino, para encontrarse, pues no lo entiendo, así a lo mejor es por las prisas que toda esta gente tiene, por que se pasan todo el día corriendo y no se paran a pensar ni un momento, en ellos en sus vidas y por que no, en el hombre que esta estirado en la calle, como lo estaba yo, por cierto, estará todavía en el suelo o habrá tenido la misma suerte que yo y alguien lo habrá recogido.

Sea lo que sea, aquí la gente rebosa alegría hasta por los poros, hace sol y esto ayuda a que venga mas gente, a que griten mas y mas, a que se acerquen para mirar de empaparse de ese sentimiento que desprenden esos Peregrinos, difícil de entender para unos y tan fácil de explicar para otros, yo, dando sacudidas junto a 'esta', la Peregrina no para de moverse y nosotras dando saltos en la nada, ahora y de momento ya no somos importantes ni mucho menos necesarias.

Al fin un sitio fresco, repleto de gente y de mochilas, pero fresco si mas no, con un olor raro ... diferente, algo parecido a olor de cenizas, como un aroma que quiere volar en el interior del recinto donde nos encontramos, apretones y de nuevo empujones, esta la peregrina se descarga de la mochila, aunque también se descarga de emociones y sentimientos, hay momentos que ni yo misma los entiendo, sobre todo cuando abraza a una figura, a un Santo le llaman ellos, en ese momento es cuando la peregrina se derrumba, se desploma y en su afán de ser mas fuerte es cuando mas lágrimas le asaltan, tiembla, intenta decir algo que no puede, mas que nada por que no le dejan, otros por detrás ya están empujando para poder ser ellos los que hagan la misma postura, son los que quieren estar en su misma situación, pero que como pasa siempre hoy también tienen prisas.

Hasta este momento la Peregrina no había parado de andar, de dar gracias a todo y a todos por haber podido llegar hasta donde se encontraba, hasta el sitio que ella mas deseaba, a su Plaza, a su Santo y ahora reposaba sentada y descalza en el centro de la plaza, yo me la miro desde una posición de primera linea, con la mejor vista que se podía tener, en primer lugar la tengo a ella y otros peregrinos también sentados en el suelo y de fondo, la Catedral de Santiago, que suerte poder admirar todos estos encantos, poder sentir y oír todo este alboroto, estar en el sitio que tantas veces he oído hablar,a unos y a otros, a hospitaleros,a peregrinos en otras lenguas que yo nunca entendí, a mi primer peregrino, por cierto, done esta?. Bueno, no le echo de menos, a la Flecha y a la Vieira si, por aquí hay muchas, cientos, todas dando vueltas de un lado hacia otro transportadas por sus respectivos porteadores, mirando hacia todos los lados, tal como hago yo, en fin, es un gran momento, sobre todo para estos peregrinos que ya no lloran, ya no gritan, si no que hablan ya mas pausada mente, como si esto ya no fuera con ellos, dejando el alboroto para otros, ellos sentados y a lo suyo, descalzos, estirados, mirando y admirando su gran triunfo, también el mio, la Plaza, su Santo, su Catedral.

Este momento es suyo, de ellos, dejemos que lo disfruten, yo a lo mio, a mirar y aprender de todo lo que me rodea.

Ya no estoy con la peregrina, me han cambiado de mochila, le dio el cordel negro con la Tau y yo a un chico, pequeño, encogido, como si su carga personal y emocional fuera mas fuerta que la carga de su mochila, el le regalo en agradecimiento unos masajes en los pies, un poco de agua para la limpieza de las ampollas y un abrazo con un gran sentido y agradecido sentimiento, le dio amor.

Estoy descansando o mejor dicho, trabajando, si, el mozuelo entro ya en un albergue, limpio su ropa y me ha utilizado para el trabajo el cual tengo encomendado, sujetar la ropa, tengo mas compañeras a mi lado, hoy sera un día duro y largo, tenemos tantas cosas que contarnos. Hay otra Pinza tatuada, se llama Ramón, creo que aremos buenas amistades.

Antes de despedirse los Peregrinos sentados en la Plaza, comento el mozuelo que el seguía de viaje, no se creo que dijo que se iba al fin del mundo, no se donde esta, pero por lo que comentan es uno de los mejores sitios que uno puede estar, pues bueno, si me lleva iré, como no.

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Fin Tercera Parte.
Derechos de Autor; Joan Alcala y Sanchis
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